NUBARRONES / NACHA NEWBALL
Si hay algo que reprochamos en la vida es contar con nubarrones
en nuestro cielo, esos que opacan el diario vivir y se convierten en aquello por
lo que le increpamos al destino, al camino y a veces a Dios.
En este tiempo en el que cada impase de la vida debe tratarse
con el cuidado y el respeto más grande y poner en consideración que un nubarrón
o un tiempo gris es un punto por el que se pasa de varias maneras: una
renegando y otra tomando partido para enriquecer el aprendizaje, cada crisis
genera una oportunidad. Cada vez que aparece un “mal tiempo” podemos desatar la
imaginación, la buena actitud y la posibilidad de resolver para salir lo más airado
del mundo de cada momento de verdad por el que pasamos.
Nos ahogamos en un vaso de agua y eso lo evidenciamos cuando
pasa la tormenta y verificamos que la carga a la expectativa de lo que va a pasar
es más grande que lo que sucedió. Dicho en otras palabras, la mente ataca
pensando las mil maneras de lo que va a traer la tormenta casi nunca pensamos
en como resolverla. No nos enfocamos en el propósito sino en la calamidad. Esta
premisa no es absoluta, algunos con resiliencia y paciencia superan los tiempos
grises.

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