LLEVO LOS ZAPATOS ROTOS/ NACHA NEWBALL
Hago una pausa en el escrito del cuaderno e imagino que no han sido una ni dos veces en las que mis zapatos se han roto. ¡Llevo los zapatos rotos! Parece que es una condición de algún tiempo para acá, en la que, mis zapatos por alguna razón se rompen y, alguien podrá imaginar que se debe a que son baratos o de mala calidad, les aseguro que son de una marca reconocida, aún así, se han roto y, ¡vaya que se han roto! En estos días, conversando con varias personas, recordé las vergüenzas más icónicas de mis anécdotas por sufrir percances con los zapatos y, las últimas, ya con la experiencia vivida, ni me inmuté al ver como la suela de uno de mis zapatos, prácticamente me sacaba la lengua en mi presentación en un auditorio de prestigio en la ciudad donde vivo. ¿Qué si me dio pena? ¡Claro! En ese momento quise morir, por eso precisamente uso una sola marca de zapatos, para asegurarme que su calidad supera todo, hasta mi miedo a que nuevamente un zapato me deje ma...