SU MAJESTAD “LA CHANCLETA”/ NACHA NEWBALL
De las cosas curiosas que recuerdo de la época de infancia, era el respeto por los adultos y los hábitos que tenían para que los niños tuviéramos limitada las acciones de escuchar y hablar cuando no era “correcto”. Algunos pensarán que esto no podía ser posible, pero sí y, no era visto como castigo. Una de las situaciones que marcaron mi vida es que en las conversaciones de los adultos los niños debían colocar las manos en las orejas, con esto se evitaba que escucharan “cosas de gente grande”, cuando alguien optaba por dejar de tapar sus orejas era castigado. Igual sucedía en el caso de hablar u opinar, era poco lo que se podía hablar en conversaciones sin que alguien saliera a decir: “cuando los adultos hablan los niños no opinan” o “están hablando los mayores”. Eran días que transcurrían en el seno familiar sin celulares, los juegos eran más de carácter presencial y el máximo contacto con la televisión iniciaba en el caso de Colombia a las 4 pm, hora en que se inic...