COHERENCIA/NACHA NEWBALL
Tratar con la ética es caminar sobre piedras afiladas, en líneas paralelas se convierte el deber ser y el ser. Con el tiempo la frustración arropa la ilusión que la ética es un estandarte y la poca coherencia domina las decisiones por pequeñas que sean. La objetividad va de la mano de los principios y valores que deben rodear cada acto de vida sobre todo si se trata de valorar el trabajo, el mérito o el talento, da asco, no encuentro otra palabra, cuando se encuentra al paso sentencias o resultados que más allá de validar un esfuerzo premia una amistad o una relación de quien se quiere impulsar. Es mas común que raro lo que se hace con los méritos, parece que no valen si caen en las manos incorrectas. No se sorprenda, los concursos de belleza, talentos, habilidades, podrían estar manchados o presumirse así, si no existe la posibilidad o el derecho de los jurados de hacer una abstención al voto por ética. No puede ser que se juzgue a lo querido… y si se juzga se es a veces benevol...