“SOY THERIAN”/ NACHA NEWBALL
Esta en las redes sociales un tema en tendencia que
involucra la conducta de jóvenes que tienen una percepción sobre su conexión, física,
espiritual o mental, con el comportamiento de un animal, del que se toman sus características
físicas a través de mascaras y atuendos y, se crea una identidad en
movimientos, actitudes, gestos, sonidos y toda suerte de actitudes que simulen
ser o parecer.
Se humano e identificarse con la conducta de un
animal tiene una connotación que, no está alejada al distanciamiento con el
equilibrio mental que poseemos, tan solo con tener conciencia e inteligencia,
hace pensar en el límite al que llevamos emociones, sentimientos y decisiones
que, en la realidad que vivimos, suena irreal y patológico.
Los animales han ido evolucionando tanto que muchos
de ellos han sido acogidos como domésticos, por su apariencia mansa, que
acompaña y cuida, que refleja el entorno del humano en un equilibrio con su
naturaleza, por eso algunos como el gato, perro, gallina, caballo y otros, han
sido adoptados y adaptados para que tengan afinidad en el habitáculo humano.
¿Qué pensar de animalizar al humano?
Si se permite la palabra, “animalizar”, es autoasignar
propiedades de un animal escogido y apropiarse de sus actitudes, gestos y
reacciones. La revisión en este tipo de decisión es conductual, es indagar
sobre el estado mental de cada persona y orientarlos hacia una vida más sana, recalcando
que la salud mental no debe ser un anexo de la salud, sino una prioridad que
permita establecer el camino del equilibrio biopsicosocial de cada persona para
que pueda desarrollarse y desempeñarse en su circulo social sin la consecuencia
de un desbalance.
Lo que para algunos es incluirse en la moda, o plantear
una caricatura del ser humano, para otros es hacer un llamado a la sociedad en
la búsqueda de menos presión y más solución en políticas públicas de salud
mental que propendan por detener las enfermedades mentales que pueden surgir a
partir de estas tendencias.
“Soy Therian” es gritar a la sociedad: ¡Necesito
ayuda!
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