SI HUBIERA MUERTO/ NACHA NEWBALL
Muchos de mis llamados a
la posibilidad, es pensar sobre el inevitable suceso de la vida, la muerte,
esto no es porque la quiera invocar ni nada que se le parezca, es que hay
momentos en que hay tanto silencio alrededor que a mi mente llegan pensamientos
sobre la ausencia definitiva.
Como sucede en cada acto
funeral al que asisto, observo, inevitablemente mi sensibilidad se adhiere a las
emociones que percibo y siento el dolor como si fuera propio. El día que asistí
a la despedida de mis padres, pasó por mi mente una película que inició desde
mis más primarios recuerdos de la vida en familia, los paseos, los regalos hasta
los regaños. Me conmoví con todas las imágenes que vinieron a ayudar en la
catarsis en mi duelo.
He pensado que, he
estado a punto de morir, se sorprenderían al saber cuantas veces me he topado
con ese momento de partir, hoy, ante la vida y sus instantes, les invito a
valorar cada vivencia, cada sonrisa y cada lágrima, en realidad todo hace parte
del camino que se recorre con la certeza que cada minuto es valioso para formar
los recuerdos que quedarán en la mente o en el corazón de quienes nos aman y
que, sin dudarlo, nos llevaran en su memoria. Mientras morimos, hay que vivir
intensamente…
¡Los amo!
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