“AUNQUE EL MUNDO SE CAIGA”/ NACHA NEWBALL
La felicidad es como enhebrar una aguja y con ella ir dando forma a
diversas figuras en un lienzo blanco, poco a poco, con la expectativa de ver
terminado lo que se ha iniciado, se va bordando con más empeño hasta que todo
termina. En ese fin, se inicia.
La felicidad es un conjunto de pequeñas cosas que nos hacen: sonreír,
erizar o llorar.
¿Dudas que siendo feliz lloras?
La emoción de tener esa sensación de plenitud nos hace no solo llorar,
también estornudar y, quizás, no somos conscientes cuando esto ocurre, pero
sucede y la felicidad camina por el alma, descalza y desnuda.
Algunas frases tratan de definir la felicidad:
"La felicidad no es algo
hecho. Emana de tus propias acciones" - Dalai Lama. Esta frase indica que
la felicidad no es material, no se compra, se obtiene luego de un proceso que
implica realizar actividades, proyectos y conjugar verbos para obtenerla, es no
quedarte sentado esperando a que llegue, es buscar entre la lista que haces en
tu interior y realizarlo.
"Si quieres ser feliz, sé
feliz" - León Tolstói. Simplemente es serlo. Es decidir tener a la mano el
sentido de ser y de disfrutarlo. Algunas veces nos gana la amargura y esta es
la enemiga más intima de la felicidad.
Joel Osteen dice: “Puedes ser feliz
donde estés”.
¿Hay algo más cierto que esto?
No importa donde estés, si te
amas, te valoras y te cuidas, no puedes dudar que has encontrado el camino a la
felicidad.
Hoy voy a ser más feliz que nunca
y recordaré siempre la frase: “Hoy no tengo nada que hacer, excepto sonreír” de
Paul Simon, una invitación a tener la mejor actitud y la disposición
maravillosa de ser siempre feliz, aunque el mundo se caiga.
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