¡QUITATE TU PA PONERME YO! / NACHA NEWBALL
«Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como
los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos» –
Martin Luther King.
La regularidad con la que nos empujan de lugares o nos apartan
de situaciones es a veces alarmante, casi nadie pregunta tus condiciones
físicas o mentales para asumir la distancia o la cercanía, casi nadie te pregunta
con atención: ¿Cómo estás?, y si eres indagado a lo mejor la respuesta que das es
ignorada.
En manadas de animales, los fuertes protegen de una manera
sobrenatural a los débiles, pero también saben que dejar atrás a sus muertos es
dar dinámica a sus grupos. En los humanos, los que se asumen fuertes, con
herramientas como el ego, la prepotencia y el orgullo, pueden no solo apartar a
los que consideran vulnerables, también existe la posibilidad que los
invisibilicen haciendo cualquier tipo de artimañas para borrar o mitigar un
poco su participación en donde se desenvuelvan.
El abuso se convierte en un arma que se usa para humillar, dejar
por debajo a quienes son sentidos como minúsculos, no hemos aprendido a vivir como
hermanos, porque los hermanos viven en un mundo en el que gira el amor y las diferencias
se tratan con el favor de saber que somos iguales genéticamente, pero
diferentes en acciones y reacciones.
Es sencillo vivir como hermanos, dar la mano como señal de ayuda,
mirar con condescendencia, tener la mayor empatía que se pueda y reconocer que
en la diferencia está la afinidad y el aprendizaje.
La carrera por llegar a un lado nos hace ir dando codazos
para quitar a quienes nos acompañan y ponernos al frente como si eso… fuera
caminar para lograr lo que nos proponemos. El compromiso es aprender que todos con sus fortalezas y debilidades tienen sus habilidades y talentos, aceptarlos es poner una primera piedra en la relación humana que nos permita con sencillez encontrar el camino de vivir con respeto, honestidad y hermandad.
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