COHERENCIA/NACHA NEWBALL
Tratar con la ética es caminar sobre piedras afiladas, en líneas paralelas se convierte el deber ser y el ser. Con el tiempo la frustración arropa la ilusión que la ética es un estandarte y la poca coherencia domina las decisiones por pequeñas que sean. La objetividad va de la mano de los principios y valores que deben rodear cada acto de vida sobre todo si se trata de valorar el trabajo, el mérito o el talento, da asco, no encuentro otra palabra, cuando se encuentra al paso sentencias o resultados que más allá de validar un esfuerzo premia una amistad o una relación de quien se quiere impulsar.
Es mas común que raro lo que se hace con los méritos, parece que no valen
si caen en las manos incorrectas. No se sorprenda, los concursos de belleza, talentos,
habilidades, podrían estar manchados o presumirse así, si no existe la
posibilidad o el derecho de los jurados de hacer una abstención al voto por
ética. No puede ser que se juzgue a lo querido… y si se juzga se es a veces
benevolente, por la línea tan delgada que no impide ver con la claridad de la
responsabilidad que asignar un premio, designación o distinción va a cambiar la
vida de alguien.
Más allá de la ética profesional, está lo subjetivo, esto guía la
incoherencia cuando se sustenta o se ufana sobre decisiones mal realizadas, me
pregunto, si ha ocurrido en algún caso, ¿el paso de la conciencia agobia a
quien lo ha hecho?
Debería la conciencia golpear con palos de tambor y los no elegidos deberían
pronunciarse. Muchas veces callan y son cómplices del desequilibrio de la vida.
La otra cara de la moneda es el beneficiario. ¿es fácil saber que no merecen un
premio no merecido?
Beneficiar e inclinar la balanza hacia participantes en especial, dirigidos
o seleccionados para posteriormente ser impulsados por un fin es un acto desleal
que debe ser revelado y señalado. La doble moral, el golpe de pecho y la culpa
salen a la luz en todos los casos.
La franca lid debe ser una consigna que conserve el principio de integridad
del calificador y debe estar presente en cada escenario donde se ponga a
consideración el trabajo, talento o perfil profesional.
“La relatividad se
aplica a la física, no a la ética”.
Albert Einstein
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