¿HABRÁ UN DESPUES?/ NACHA NEWBALL
Cuando un amigo se va para siempre, queda en
la memoria, como una película de frecuente exposición, las conversaciones, los
sueños y anhelos y, quizás, las confesiones que hacemos, y, la sensación mas
horrible en el duelo, es esa que nos amarga el alma cuando evocamos lo que se
haría después.
“Después, cuando mejore, podré hacer tal y
cual”
“Cuando pase todo esto podré ir a …”
“Mañana lo haré”
“No tengo tiempo hoy, quizá después”
Así nos pasamos la vida, posponiendo,
tratando de involucrar la procrastinación a nuestra vida sin que la acción nos
supere.
¡Bien que lo hacemos!
Nos quedan cosas por hacer, sueños por
cumplir y metas que realizar, y, se nos vuelve el alma un pedacito de dolor
cuando recordamos que quienes se fueron esperaron un después que no se dio.
Hoy, en el cuaderno, quiero anotar que, así
vaya con el tiempo en contra, mi lista va teniendo tantos chulos como cosas
logradas o hechas, sin dejar siquiera vestidos sin estrenar y cosas por
remendar. La vida es efímera y entre nos, ¡no confío en el después!
Comentarios