LA GRAN MANÍA / NACHA NEWBALL
La manía, considerada como la
afición exagerada por alguien o algo, nos invita a reflexionar sobre lo que
hacemos de manera constante y algo repetitivo. Alguna vez te has preguntado:
¿Qué hago con mayor frecuencia?
¿Qué me repito constantemente?
Nos repetimos cosas que, la
mente procesa una y otra vez, dándolas como ciertas o asumiendo que hacen parte
de nuestra cotidianidad, normalizamos sentimientos y emociones que repetimos y
no nos cansamos al hacerlo. Una de las más contundentes es la queja. Sí, aunque
suene raro, el lamento o queja se hace una costumbre frente a las cosas por las
cuales debemos ratificar gratitud o felicidad. Muy esporádicamente decimos:
—¡Me hace feliz esto!
Sin embargo, repetimos:
—¡Me duele!
O
—¿Por qué me pasa esto a mí?
El ejercicio se hace contando
en un día cualquiera, contemos, enumeremos en una hoja, cuantas quejas y
cuantas felicitaciones, parece que hemos olvidado mencionarnos cuan valientes o
afortunados somos y ratificamos lo tontos, bobos o sonsos que parecemos cuando
hacemos algo.
La gran manía se ha
romantizado y su presencia nos hace daño. Hoy la tarea es redireccionar de
queja a reconocimiento.
¡Somos grandes!
Comentarios