VACIO SILENCIOSO/ NACHA NEWBALL
Llamo “vacío silencioso” a ese momento en que a nuestro alrededor cesa el bullicio rutinario de muchas voces que suelen estar presentes en cada rol que desempeñamos y, nos enfrentamos a un vacío y un silencio casi que espantoso. No estamos acostumbrados a estar solos, mucho menos en silencio, es así como, algunas veces podrás ver en tu diario vivir que, te haces acompañar del celular o del televisor para sentir que alguien te acompaña.
¡Tenemos una adicción a la compañía!
Condición que no es patológica, al contrario,
somos seres sociables, la base de nuestra humanidad es, interactuar con otras
personas. La situación más crítica en la que sentimos este “vacío silencioso”
es en la vulnerabilidad, en la presencia de un diagnostico adverso, en un bache
económico o ante un problema o pérdida, ahí cuando más sentimos la necesidad de
escuchar, abrazar y sentir la solidaridad de cada persona que conocemos y es
cercana a nuestra vida.
El dolor del “vacío silencioso”, puede tener varías
salidas, por un lado, padecerlo y que, este nos lleve a la frustración, desamor
y culpa. Por el contrario, el dolor puede fomentar el valor, la valentía de asumir
y la fuerza necesaria para demostrarnos que somos capaces de superar tanto el
vacío como el silencio y en ese punto generar en nosotros la templanza que
requerimos para dar un paso más en el crecimiento de nuestro ser en madurez.
Gracias a esta condición, muchos dan
testimonio de vida y de grandeza.
¿Has vivido el “vacío silencioso”?
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