“ESCARBANDO RECUERDOS”/ NACHA NEWBALL
Escarbo los recuerdos de cuando era niña, ellos agregan ruidosas sonrisas
a la vida, de repente me acompaña la imagen de una carita sucia, salpicada por
gotas multiformes de chocolate, ojos juguetones que brincan de un lado a otro y
manos curiosas que rebuscan hasta encontrar lodo, dejando tierra inmersa adorno
infantil de sus uñas, mientras, los pies lucen sucios y dispuestos para cada
asomo de aventura.
Distante en el paso del tiempo, los recuerdos vienen llenos de sonrisas,
al evocar las habilidades que de niña tenía, como manejar bicicleta y confiar
en la libertad de hacerlo sin usar mis dos manos. No sé que me invitaba a
explorar la parte más alta de los palos de guayaba y caer desde ahí al techo de
mi casa, donde solía dormir una pequeña siesta en el pretencioso calor de un
medio día.
Quedan en mi cuerpo las heridas de una niña traviesa, ¡parece que fui a
una guerra!, confieso que entre ellas hay diversas, quemaduras, raspaduras,
golpes y tropezones. Hoy, ellos hacen parte de mi historia y engrosan las páginas
de un cuaderno usado.
El juego con muñecas, historias del abuelo, los amigos sinceros, la
inocencia viva de confiar y decir la verdad, son hechos que se posan en el
altar de los recuerdos. No tiene precio haber esculcado en los ciclos del
tiempo, entre el calor y la lluvia, nadar en los riesgos, lo que nos regala el
universo.
Cuando era niña, comía con gusto algodón de azúcar, acariciaba ranas,
admiraba las libélulas que en mis manos se posaban. Con gozo exploraba la
primera vez en todo lo que iba viviendo, ¡gocé y sufrí el gusto y el susto de
una montaña rusa!
Cuando era niña, conjugué sin miedo los verbos, aprendiendo a cada paso
de ellos, explorando en un cuerpo diminuto la inmensidad del universo, acto
heroico que deja en el alma la gratitud de viejos tiempos. La vida que
emprendemos en altibajos logrando sueños.
Es la infancia, el adorno que da a la vida una forma maravillosa de
aprender y jugar con la avidez de la curiosidad, la tenacidad y la imaginación
y probar desde un cuerpo tan pequeño, cuan grande somos.
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