¡SAL DE AHÍ!/ NACHA NEWBALL
En la mañana temprano, antes
incluso que el agua para hacer café estuviera hirviendo, encontré una frase que
me impactó por lo exacta:
“Irse de algunos lugares también
es cuidarse. Alejarse de alguna gente también es protegerse. Cerrar algunas
puertas también es quererse”.
Nos quedamos en sitios, sabiendo
que nos hieren, que el daño recibido es irreversible y aun teniendo la puerta
abierta, permanecemos quietos dentro de una jaula con alas que prefieren no
volar por no desordenar lo que hay. Con curiosidad asomamos la mirada y al
cerrar los ojos quizá logremos sentir la brisa de la libertad que nos convida a
salir de una manera disruptiva, a sabiendas que el cambio que propiciamos es un
99% positivo para nuestro ser.
La mejor manera de no irnos,
de no decidir, es quejarnos, repetir en diferentes formas que, no somos felices
o que no nos produce ningún tipo de beneficio estar ahí, ni siquiera aprendizaje
y pasa el tiempo que, no espera a nadie, ese no es un tren ni un bus, que con
cierta frecuencia vuelven a pasar por nuestras narices y los dejamos ir, el
tiempo pasa y entre más años, mas dificultad hay en despertar a un salto al
vacío.
Hoy, el cuaderno te invita a
reflexionar sobre hacer las maletas en sentido figurado y partir de donde estás
acomodado, viendo pasar la vida, los mejores años, las oportunidades y en espera
de algo que, nunca se va a lograr si no despliegas tus alas y las pones a volar,
no esperes tener mil años para decir.
“Si siquiera lo hubiera
intentado…”
¡Sal de ahí!
Vuela y disfruta de lo que se
siente cuando le decimos a nuestro interior:
¡Si pude!
Empaca y ¡sal de ahí!
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