ABRE TU MANO / NACHA NEWBALL
Hay momentos en que la vida confronta
al ver la caída de las máscaras que son portadas por quien menos se espera y,
ahí frente a cada uno, desnudos se presentan las oscuras intenciones, las
falsas amistades y las hipocresías más intensas. Duele, claro que sí, duele
cuando se posee un corazón bueno, cuando la expectativa sobrepasa y cuando la
confianza juega una mala pasada, entre otras cosas que se escapan a este
pequeño escrito de reflexión.
Pensar en la actuación de las
personas y que, en sus corazones se gesta la reciprocidad, agradecimiento o la
sinceridad es cada vez más cercano a la utopía. Es una lástima que pudiendo ser
grandes, cada vez el ser humano va siendo más pequeños, le gana a la humanidad la
cobardía, la poca gallardía y la incapacidad de aceptar que los humanos no
tienen categorías, como especie se es igual; por momentos gana la posibilidad
de hacer listas exclusivas, grupos cerrados en los que prima la élite, la clase
y la “rosca”, pulula el egoísmo de ceder oportunidades a riesgo de dejar a un
lado el valor que tiene a quien se desecha.
Las lecciones de la vida apuntan
a trascender de ese nicho sospechoso del apego a ser únicos en surgir y
escalar, a dejar de lado ese monstruo llamado ego que, fluye cuando crece y se
agiganta para mirar con reojo a quienes están alrededor. Construir para bien,
es saber que, se avanza cuando se da la mano, no cuando esta permanece cerrada.
El cuaderno no es quien, para
señalar a nadie, pero si es un espacio para hacer un llamado a no caer en el bajo
mundo, de por sí oscuro, en el que todos sobran y nada falta, para abrir una
zona en la que se da para recibir, cada uno administra la bondad y la maldad y
en ese sentido la bondad es un activo, por malos que se encuentren los tiempos.
Abrir las manos para dar la mano,
es sabio…
Comentarios
Bonita reflexión, tienes toda la razón
Matica
Clave... Los valores.