VA Y VIENE / NACHA NEWBALL
Las olas van y vienen sin descanso del océano a la orilla, ellas llevan y traen lo que arrastran con la corriente, así son las palabras que se reciben, información que se vuelve un paquete el cual se puede conservar en secreto o se reparte hasta crear un impacto en quienes la reciben, analizan, procesan y reparten.
La información va y viene,
esto tiene una connotación conociendo que, se interviene en una conversación o
en diálogos, en los que hay un emisor, un receptor y un mensaje y cada quien recibe
una información, la procesa dejando el mensaje lo más cercano a lo que se ha
recibido o agregando un pequeño picante que permite aumentar el decibel de lo
que se quiere decir, al involucrar a los protagonistas o al tratar de mitigar la información para disminuir el
impacto que se logra cuando esta se imparte. Como quiera que sea, este va y
viene afecta o determina una situación y la acción de los implicados puede
desencadenar una reacción adversa, inversa, en reversa o diversa.
Al recibir la información y se
reproduce ella viaja, regresa cuando se aplica un contenido o se aumenta, da
igual cuando se tiene una buena o mala intención llevarla y traerla, en el
viaje a veces ni siquiera se piensa en la intención al reproducirla,
simplemente se dice, se suelta, unos momentos se suelta como una bomba y otras
con indiferencia. Es difícil medir la intención, lo que se genera, es importante
al poner a regar lo que se recibe, saber qué intención se sigue al
hacerlo, esto sí es relevante, pues muchas veces se actúa con veneno lleno de
cizaña que, al soltar una perla en un escenario correcto y, se
tiene un hilo conductor para hacer daño, este suele ser letal.
Van y vienen las informaciones, no solo las que se reciben también las que se escuchan, esto crea un caos en el entorno en el que se convive generando desconfianza entre dos puntos, la intención es crear caos y mantener una distancia para lograr un fin.
Determinar la real intención
de quienes propician estas situaciones es un real reto, ya que nuestro ser no debe
ser receptor de residuos ni debe ser tocado con quien quiere disociar.
La mejor disposición es estar lo más cercano a ser leal a los valores que nos acompañan para no dejar afectar con un comentario a las personas de nuestro entorno y a no generar juicios de valor sobre lo escuchado sin conocer el real entorno. Decidir escuchar y salir a prisa a contar no es a lugar.
Va y viene la información, la tierra del interior debe ser estéril para la cizaña y árida para la indisposición.
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