MI CASTILLO EDIFICADO/ NACHA NEWBALL
“Los
caminos de la vida, son muy difíciles de andarlos, difíciles de caminarlos”,
reza una canción popular, y dentro de la realidad que vivimos, se hace demasiado
cierto caminar por la vida y no encontrar piedras que tiran, en el camino se encuentran palos en las ruedas que portamos, envían dardos, la critica está a la orden del día y peor aún, el resultado es una disculpa por nuestro paso, como si fuéramos un huracán o un tropel
que hace daño.
Confieso, he sentido las piedras que hacen blanco en mi alma, desde el momento en que quizá sin premeditación hago una publicación o lanzo una expresión, me pregunto
¿Qué carajos hice?
Vienen a mi mente un sinnúmero de explicaciones, unas son muy
profundas y otras son tan superfluas a las que ubico con una equis para desecharlas
inmediatamente, es que no puede ser que las personas tiren piedras por cosas
tan pequeñas y tan poco importantes, pero sabes, es así…
Tengo anécdotas que comprueban que entre mas humilde sea tu comportamiento hacia lo que vas logrando en tu camino la reacción de los demás, es tendiente a querer dejar de fluir tu felicidad en lo que has avanzado, esto es tan vano como real.
Hace unos días alguien me preguntaba que en que consistía participar en eventos o convocatorias, la persona antes de la pregunta, enmarcó su discurso en el análisis de las mil y una razones por las cuales no participar en estas situaciones, sus contras fueron más que su pro y su “percepción” sobre lo beneficioso que es participar en ellas fue siempre negativo.
Luego de escuchar sus “razones”, casi hago la tarea de decirle:
¡Ay! no me tomes en cuenta para tu juicio de valor, lo que hagas es tu actuar, lo que haga con mis posibilidades es mi voluntad.
Comprendí que las piedras hacen parte del castillo
que he ido construyendo.
La esencia de todo, es encontrar las piedras que nos han tirado por lo alcanzado , por cada escalón conquistado , por cada “ok” en la lista que se ha cumplido y claro está, engranar estas piedras para poder decir:
¡Lo logré!
Nadie nace aprendido, ni en una ubicación de privilegio y quien permanece y se ufana es victima de si mismo cuando el castillo de arena cae.
Nuestra actitud, determina la altitud, quizá por eso quien esté libre de pecados, que tire la primera piedra… Pero, quien esté libre de crítica o de comentarios, no tiene piedras con qué construir un castillo.
hay que construir un castillo, lleno de grandes piedras, ésas en las que se ha convertido todo aquello que nos ha traído hasta donde cada uno ha llegado, de todo lo aprendido construye para ser feliz.
El efecto de la crítica maliciosa, el maltrato por el logro, la persecución
ideológica y hasta la envidia, dan ladrillos que van siendo tan
indispensables en la construcción, que, sin ellos, nada de lo aprendido sería
posible.
Agradece a la vida por todo lo que las piedras han aportado a tu camino, quizá no te has dado cuenta que has construido el mejor de los castillos. Habita en él y sigue … continua recogiendo piedras, hacen falta para construir con ganas las torres que la vida tienen reservadas y quizá el viento ha traído.
¡Nunca dejes de recoger las piedras a tu paso, no las guardes en tu alma, úsalas como el mejor de los aprendizajes!

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Un abrazo, macha