¡HAZLO! / NACHA NEWBALL

 

¡Hazlo!  ¿Has oído alguna vez esta orden? 

Parece ser común entre compañeros de trabajo y estudio , "ves haciendo" y cuando te das cuenta haces todo y hay quienes no aportan nada, eso sí son los más exigentes y críticos porque su nombre va a aparecer en los créditos del trabajo escolar o ante el jefe directo y ¿Qué dirá el jefe si ve un error por pequeño que sea? ¡Se marchará  su nombre!

Produce cierta gracia la situación vista como anécdota o como algo curioso que pasa con mas frecuencia de lo que pensamos, muchas veces exigimos más de lo que damos y nos topamos con que los exaltados son los que mas cacarean y menos aportan siendo que estamos en condiciones de aportar desde nuestro aprendizaje, somos arquitectos natos de la estructura de cada camino que hemos elegido, desde nuestro micro mundo sabemos que poner asi sea un granito de arena ayuda a construir castillos asombrosos, solo es dar nuestro menor esfuerzo y ubicarnos no en el descanso de estar seguros que otros lo harán sino en la participación activa del voy a hacerlo, voy a lograrlo.

En el colegio o en la universidad pasamos de agache convenciendo a los compañeros que nos anoten en la portada, así va siendo en el transcurrir de la vida, que sin la menor de las penas decimos avanza y yo luego pongo algo para reforzar y ese algo termina siendo "nada" o "poco" acompañado de un  "lo has hecho bien"...¡Qué bien lo haces! O un “confío en lo que hagas” pero:

¡Hazlo!

El parasitismo consume la producción y presume la ejecución  ajena, con ello logra reconocimientos hurtados,  desvergonzadamente muchos gozan y se lucran con el esfuerzo ajeno. Cuando vivimos con propósito y hacemos para construir efectivamente la tenemos clara,  nuestro impulso va hacia la fuerza que nos mueve,  asi esta tenga uno o varios condicionantes que pretendan detener lo que está en tu esencia de construir para hacer y no para ver hacer. La indiferencia y el poco reconocimiento, deben ser ignorados por quienes con humildad conocen su propio valor sobre cada acción que registran a modo propio, asi los amigos de lo ajeno lo registren para sí. Llega el tiempo en que todo sale a la luz. Se brilla con luz propia.

La fuerza del propósito no se deja vencer, el impulso está dentro de cada razón escogida para ser, hacer y saber hacer. A lo bien, estás llamado a hacer y tener el orgullo en tu corazón que lo haces a diario, sin descanso da  todo para generar de ti lo mejor siempre. No se hace para lograr un reconocimiento, se hace para contar con la satisfacción propia de no ser un pequeño zángano sino el mayor accionista de una empresa llamada vida. Al final tu huella estará en cada ladrillo colocado en muchos castillos.

Por ti y para ti:

¡Hazlo!





Comentarios

Excelente todo lo que escribe
Mochy dijo…
De acuerdo, algunas veces somos
constructores en el castillo de las personas que se encuentran a nuestro alrededor, aportamos esos ladrillos, y con mucho orgullo, somos constructores del nuestro, con esfuerzo y sacrificio, con cafecito en man
o nos deleitamos de ver lo que ha ocurrido a nuestro alrededor de la Mano de Dios vamos.
Vivimos una época de tanta "practicidad", que es fácil conseguir las tareas, los proyectos, pdf, resúmenes,vídeos. Pareciera que todo está a la vuelta de un clck. La ley del mínimo esfuerzo es una cuota diaria, mientras la dignidad se asfixia raquiticamente, ante vanos aplausos.

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