¡DESEO QUE ESTE AÑO SE ACABE RAPIDO!/ NACHA NEWBALL JIMENEZ
Estaba en la fila de la farmacia esperando mi turno, si
alguno de ustedes ha reclamado medicamentos en una EPS sabe de lo que hablo,
ahí miraba como siempre el panorama y cuando me llamaron escuché decir a la joven
que dispensa el medicamento:
-
¡Deseo que este año se acabe rápido!
Yo me sorprendí con su deseo. Tenía el tapabocas puesto, creo
que le hablé con los ojos. Ella sin mediar palabra me dijo:
-
¿Por qué me abre los ojos? ¿Acaso usted le ha ido bien?
Por un momento guardé silencio, la miré fijamente y respiré,
ahí se abrió el cuaderno del ave fénix que cargo siempre para estos caso, le
pregunté:
-
¿Cuál es la prisa por terminar un año? ¿Qué te hizo el año?
Ella se sonrío y empezó a digitar mis datos. Al finalizar le
volví a insistir:
-
¿Es el año el que debe terminar? O quizá ¿Eres tu quien debe
iniciar? – Iniciar ¿Qué? Me replicó casi molesta.
-
Bueno, siento que cuando hacemos todos los días lo mismo y no
da resultado es hora de finalizar lo que hacemos, resetear nuestros actos e
iniciar con unos nuevos para poder dar el primer paso a disfrutar lo que queda
del año.
Ella se sonrío y una lágrima salió de sus ojos.
No se si ella dará el primer paso a su nueva era, pero con seguridad ella, como muchos que halamos la terminación del tiempo tenemos en
esta pequeña anécdota una lección, no es el tiempo el que debe pasar con rapidez, el, asi suene paradójico, se toma su tiempo, somos nosotros los que
con nuestra disposición y voluntad debemos validar que hacemos, como lo hacemos
y cuando lo hacemos frente al resultado que queremos para redireccionar nuestro
camino y avanzar.
Es la tarea diaria, esforzarnos para ser felices aun en medio
de la adversidad.
Hay días de días,
Hay días llenos de inviernos, lágrimas en los ojos y nudos
descontrolados en la garganta que agotan el pecho, nos convierten en pequeñas
golondrinas en una tarde de verano.
Hay días colmado de otoños, caen las hojas secas de nuestros
sueños y la brisa juega con ellas, alardeando de su fuerza momentánea, su
sonrisa picaresca nos hace turbar el alma.
Hay días repletos de verano, esos en los que anhelamos los
tiempos pasados, en los que todo nos falta y nada nos llena, aquellos en los
que el vacío arropa los sueños y los sueños están vacíos.
Hay días henchidos de primaveras, floridos, coquetos y
buenos. Aquellos en los que la felicidad es el confeti que ilumina el cielo con
un arrebol.
Hay días en que nacen las canciones más ciertas, los
pensamientos mas puros y los anhelos mas inocentes. Hay días de días, de esos
en que las lagrimas se secan al viento y en la ventana medio abierta el viento
fresco de la noche refresca el alma, trae recuerdos y el olor a mango maduro
combinado con el aroma a café dan la sensación que esté donde esté siempre
estoy en Macondo.
Comentarios
Matica
qué sufren... Me imagino que esa pobre mujer lo está sintiendo largo porque está sufriendo y desea que se vaya rápido L**
Felicidades y bendiciones Nacha.
Te admiro y repeto amiga. 💓
Martha Inés Quejada.
Muchas gracias 💙
"Gracias por incentivar el habito de la lectura"