SOY MAMÁ DE NUEVO / NACHA NEWBALL
Dimensionar el transcurrir del tiempo en alguien a quien
consideras un super héroe es dificil, más cuando siendo niño has visto a tus padres imbatibles, en esta etapa, ellos han sido nuestro respaldo, sustento y
ejemplo.
Avanza la vida y llegan los pasos lentos, las canas y arrugas,
anuncian la llegada del ocaso en el la
sabiduría y experiencia danzan con amor y sonrisa, eso nos da aliento. La
fortaleza y vitalidad de otrora contrasta con pausas en el andar, voz tenue y
un silencio elocuente, los hábitos cambian, el vestir prolijo de zapatos mocasines y pantalón
de lino va migrando a pantuflas y pijamas de algodón, que adornan la comodidad
del sutil cansancio de los calendarios.
Los achaques del cuerpo y los años vividos, un gran recorrido
de cuerpo, mente y espíritu unidos, ellos luchan con tesón según la esencia escondida en la madera de
roble que se ha construido cargando el
estandarte de los pedacitos de tiempo en que vuelve el hombre aquel que existió
antaño.
Nuestros viejos han vuelto a ser niños, unos muestran su capricho,
otros el resabio de no dejarse quitar ni el mando ni el control, otros son malcriados, ¡ay de nosotros! en el rol de hijos
asumiendo poco a poco el rol de pseudo padres, son nuestros “hijos” , niños
grandes, que hacen lo que les place, porque aunque pase el tiempo y ellos se
vayan volviendo poco capaces, nosotros les tenemos amor y respeto y casi como
padres no podemos tomar las riendas de su educación en su nuevo momento. Este,
es un momento único en el que les damos de comer, sus medicinas, aguantamos sus
terquedades y sus “inventos inverosímiles” nos vamos volviendo ese pequeño
aliento que con paciencia asume sin querer la adopción inesperada de niños ya
viejos.
Aquí juega un papel importante algunos elementos, que como
cuidadores debemos edificar en nuestro interior para no desgastarnos, la paciencia
en su punto máximo, la tolerancia y la capacidad de entender y comprender las
actuaciones y decisiones que éstos pequeños traviesos toman, cuando gritan,
regañan y hasta pegan o tiran la chancleta como en sus mejores años. Volvemos
al trasnocho no para preparar teteros sino para atender a cada requerimiento
que puede ser a veces: “hijo te llamo por si de pronto tengo ganas”… en ese rol
de cuidador , un rol similar al de padres, es muy dificil, sobre todo cuando nuestros
padres han sido independientes, libres y poco manejables
Con paciencia y energía hay que dar gracias siempre por ese amor infinito que ellos nos dieron y
por estos buenos tiempos en que los honramos.
Comentarios
Atte jarmila
Margarita Upegui.
Pero totalmente cierto lo que escribes!!!
El buen hijo hace todo eso con un amor tan grande y con la certeza de que le devolvemos solo un poco de lo que ellos hicieron y nos dieron a nosotros…