¿DONDE DEJASTE EL CONTROL? / NACHA NEWBALL JIMENEZ
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¿Dónde está el control? – Grita un hombre en
medio de la noche. El caos es total y el grito espeluznante, se ha perdido el
elemento más preciado en la cama…
Este caos en medio de la noche, la consecuente búsqueda entre sábanas revueltas, despertar al compañero de cama y a media humanidad por no encontrar el pequeño aparato, parecer ser lo más cercano al ejemplo que quiero darles cuando pasamos por momentos similares en los cuales nos agobiamos, nos llenamos de angustias y nos volvemos energúmenos al dejar de tener el control de cada cosa en nuestra vida. Nos resistimos a perder el control.
¿Qué es tener el control?
Esta pregunta me la hago a
diario, cuando siento que debo seguir en una línea recta y que mi disposición hacia
las personas que están “aparentemente” a mi cargo sigan milimétricamente lo que
les digo que hagan, se vuelve un caos cuando me doy cuenta que la línea o no
era tan recta o no se cumplió con rectitud lo que “sugerí”, me parece estar
viviendo lo del hombre que pierde su control de televisión, parece que el mundo
se acaba en un instante y me da una sensación entre ira, frustración y rabia no
poder decir uno más uno dos (1+1=2), tan simple como eso, pues mi visión de los
hechos me ha indicado que es posible que así como he planteado algo es mejor que
como lo plantean los demás, menos mal no he sido la única que pasa por este
evento de la vida, he visto como perder el control de un acto genera este tipo
de situaciones y más, cada uno defiende su postura con ahínco.
En cierta forma, he llegado a la
conclusión tardía que no puedo permitir que me agobie el control a cada punto
de mi historia, de ésas páginas y páginas blancas que han sido llenadas con tachones
y no mantener el cuaderno inmaculado sin ésos nubarrones que se ven tan
desprolijos, haciéndonos comprender que el error hace parte de la vida y que
cada uno de ellos corresponde a un momento fundamental del aprendizaje.
¿Quién aprende si todo es
miel? La hiel enseña y ¡ lo hace de qué
manera!
Nos angustia que la perfección entre en nuestra vida, nos inquieta que la imperfección nos toque, el punto entre una situación y otra no es equilibrado, unas son de cal y otras de arena y nuestro control se pone nervioso cuando no está al mando.
Ante el caos de la vida, la
sudoración de mis manos me ha indicado que el descontrol está de vuelta y que
cada que haya un momento kodak en el que estoy mal sentada, despeinada o desprevenida
va a significar que es la vida, vida en la que algunas veces las cosas no
saldrán como imaginé, algunos logros no los obtendré y algunos éxitos no los
disfrutaré, en cambio a todo lo adverso, mi actitud, que es lo más importante y
supera el control de cada situación, siempre va a ser tener la pasión
insuperable por lo que hago, por lo que vivo y por cada página en blanco a
llenar, lo haré con mi mas bello trazo de lápiz que viene con borrador para
arriesgar antes que parar.
La vida nos hace dejar de lado
el control y nos pone a actuar en la justa medida de las circunstancias, nadie
pierde, gana quien sabe dejar en la gaveta el control y asume mas riesgos,
gozando lo que aprende, lo que borra y lo que repinta, con lápiz o lapicero, hay
que vivir la vida, pues al vivir siempre o casi siempre nos espera ¡un borrón y
cuenta nueva!
Mi abrazo.
Comentarios
Gracias por el pellizco.
Abrazo. Buenas y bendecida noche.
Que nada nos controle. La vida, a veces es un carnaval;otras, como un lago tranquilo y otras absolutamente turbulenta. Es la vida. Dejar fluir es una forma de vivir en armonía.
YN