GARGA LARGA Y ANCHA/ NACHA NEWBALL
¿Has visto los letreros que dicen carga larga
y ancha?
Yo sí, obviamente, nadie quiere coincidir con
la carga que nos da un camión que viene repleto de cosas que, ni se entiende que
son. Se mueve lento, a veces, al verlos en la carretera, me pregunto cuanto tiempo
les cuesta llegar a su lugar destino y, me pongo a imaginar al conductor,
queriendo avanzar y tiene que esperar que su carro guía le de señal para pasar,
parar, avanzar.
Y, de pronto, a mi mente, el bicho de la
memoria me indica que, debo fijarme en esas cosas que cargo, problemas,
necesidades, angustias, miedos, temores, pánico y, no está de más que piense,
como voy a hacer para echar para adelante, si cada que intento, algo me
detiene, me pesa y me echa hacia atrás y obviamente, parece que el retroceso me
cuesta, tiempo, esfuerzo, iniciar de cero nuevamente y reorganizar mentalmente lo
que quiero programar.
La carga larga y ancha la llevamos, voluntariamente
a veces.
¿La has sentido?
Yo sí, no una sino varias veces en las que
quisiera liberarme y me siento tan atada y tan maltratada que ni un grito, ni
un golpe me libera.
Pesa, ¡claro que lo hace!, su labor es
dejarnos atrás y maltratar la vida y los sueños para poder perder o dejar de
hacer.
Somos pasajeros de la vida, y de alguna forma,
tenemos que tomar la decisión de hacer un momento tan duro como certero y librarnos
de lo que no suma, de lo que nos mantiene quietos y de lo que nos ancla, para
poder salir de nuestra zona de confort y andar para lograr, lo que anhelamos, a
librar el espacio ocupado, a botar lo que no necesitamos para hacer espacio a
lo que viene, nuevo y empacado para estrenar.
La libertad de dejar la carga nos hace
disfrutar mas de nuestras posibilidades. ¡Amo sentirme libre!
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