CORTO CIRCUITO/ NACHA NEWBALL
Somos energía y, algunas
veces, el cuerpo, la mente y el espíritu hacen una especie de corto circuito,
en momentos que sentimos dentro estar al tope en todo lo que hacemos y
colapsamos.
Es claro que al recibir
a diario estímulos que se traducen en la carga laboral, emocional y personal,
todo desencadena un tope, es como recibir gotas y gotas sin control de agua en
un vaso, hasta que este se llena y obvio puede derramarse.
El colapso genera un
sinnúmero de reacciones, unas necesarias y otras por demás al límite de lo
fatal. En algunas ocasiones agredimos , gritamos o simplemente golpeamos lo que
se encuentre alrededor y lo podemos partir. Así que hemos dejado no solo objetos
sino relaciones rotas, en pedazos, que luego son muy difíciles de pegar.
Respirar hondo, contar
del uno al diez, o, conversar, en un buen gesto de madurez y soberanía en el
dominio, nos hace grandes, el corto circuito se coloca en su mínima expresión y
nuestra posibilidad de estallar no hace daño.
Pensar y actuar, tiene
su dinámica, que a veces no se hace funcionar con un pequeño botón de encendido
y apagado, más bien es el dominio propio el que nos aporta para regular con
asertividad nuestras reacciones.
Antes de actuar,
respira, piensa, medita...No pongas en juego tu paz y tranquilidad.
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Respiración consciente.