CATARSIS NAVIDEÑA…/ NACHA NEWBALL
La sonrisa no opaca la tristeza de sentir la
ausencia de nuestros seres queridos, poco se habla del duelo, de la nostalgia
en estos tiempos que ronda al corazón, recordar los días que han vencido, las
navidades, el niño Dios y, el esfuerzo que, hoy sentimos hacían nuestros padres
por nosotros.
Confieso que a mis muchos años, me hace falta
papá, quizá más que mamá, aprendí con sus diagnósticos a aceptar los días
finales de cada uno, aprendí que, todo tiene una fecha incontrolable de
vencimiento en la que, cada persona se va.
Mi mamá, al padecer Alzheimer, se fue sin en
silencio, así la amé y la cuidé hasta su último momento. Mi padre, siempre
activo, motivado por vivir y con sueños que cumplir, en medio de su enfermedad (Parkinson),
solía mantener conversaciones fluidas, la primera llamada de mi día era de él,
quien a temprana hora informaba sobre lo mínimo qué sucedía en su entorno;
manejaba su vida tan libre como le permitía ese temblor infame y era consciente,
en un cien por ciento, de lo que sucedía a su alrededor. Junto a él, compartí luchas,
obsesiones confusas y la habilidad para escribir y pensar con coherencia.
¿Cómo olvidar su voz, su sonrisa y su
picardía?
La última conversación con mi papá, fue en la
UCI de la Clínica de la Costa en Barranquilla, ahí agradecí lo que hizo por mí
y le prometí que nunca iba a dejar a mi mamá sola, ¡le mentí!, mi mamá murió
dos meses después, siento a veces que fue mi culpa, y a veces pienso que Dios
la llamó. Prefiero lo primero, tal vez pude hacer más...
En la nostalgia de la época, en pleno solsticio
de invierno, las luces titilan, la inspiración me domina y viene a mí una y
otra vez, la calidez del abrazo placentero y solidario de mis padres, cada uno
en su estilo, haciéndome saber su ilimitado amor y su gran aprecio.
Hoy, víspera de navidad, la gratitud florece
por lo mucho, lo tanto, lo grande, lo hermoso, lo todo, que por mi hicieron. Confieso,
que me hacen mucha falta y, aclaro, mi mamá me hace tanta o igual falta, solo
que mi papá era mi espejo.
Quedan en mí.
¡Los amo!
Feliz Navidad 2025
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