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Mostrando las entradas de diciembre, 2025

MI LISTA FAVORITA/ NACHA NEWBALL

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    Despido el año, con la palabra “gratitud”, de ella puedo decir: ¡Es maravillosa! cuando se trata de resumir un conjunto de días que comprenden el año que va terminando. Mi gratitud va hacia tantas cosas bonitas que, han llegado en el 2025, ésas que han aparecido, sin pensarlo, sin siquiera desearlo, se presentaron con cada café de la mañana, en cada luna llena, trajeron lágrimas y sonrisas, alegrías y tristezas, gestaron suspiros que aliviaron el alma, anidaron esperanzas en el verdor de las ilusiones trazadas y, robaron a los días, ansías. De todas las vivencias que caminaron el sendero de la memoria y han dejado su huella indeleble, he hecho una lista, no he incluido cosas que tienen un precio, ésas van, vienen, son efímeras a veces. Mi lista favorita, está hecha con cada recuerdo que produce una sonrisa y que a carcajadas estremece mi ser. El dinero, pensándolo bien, no es todo, si fuera así, puedo predecir que la lista favorita de los millonarios sería muy co...

CATARSIS NAVIDEÑA…/ NACHA NEWBALL

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La sonrisa no opaca la tristeza de sentir la ausencia de nuestros seres queridos, poco se habla del duelo, de la nostalgia en estos tiempos que ronda al corazón, recordar los días que han vencido, las navidades, el niño Dios y, el esfuerzo que, hoy sentimos hacían nuestros padres por nosotros. Confieso que a mis muchos años, me hace falta papá, quizá más que mamá, aprendí con sus diagnósticos a aceptar los días finales de cada uno, aprendí que, todo tiene una fecha incontrolable de vencimiento en la que, cada persona se va. Mi mamá, al padecer Alzheimer, se fue sin en silencio, así la amé y la cuidé hasta su último momento. Mi padre, siempre activo, motivado por vivir y con sueños que cumplir, en medio de su enfermedad (Parkinson), solía mantener conversaciones fluidas, la primera llamada de mi día era de él, quien a temprana hora informaba sobre lo mínimo qué sucedía en su entorno; manejaba su vida tan libre como le permitía ese temblor infame y era consciente, en un cien por ci...

“CAMINANTE NO HAY CAMINO”/ NACHA NEWBALL

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    El mes de diciembre nos coloca en el punto cercano entre dos condiciones opuestas, un final y un inicio, pensar con nostalgia el tiempo vivido y, saber que viene una página en blanco que hay que llenar con colores, tal vez, de una paleta colorida o, quizá una gris, cada uno tiene la libre elección del camino que se va forjando; somos gestores de lo que viene y responsables de lo que ya pasó. De todo, queda el camino recorrido en el que por su puesto queda la experiencia, el conocimiento y el reconocimiento de nuestro ser. Somos responsables de lo que logramos, hacemos y dejamos a un lado. El año nuevo tiene la magia de los días que huelen a esperanza, a luz, a expectativa de lo que se va a mejorar o lo que se va a vivir, sin embargo, es bueno tener la claridad que, de la nada no surge un conejo del sombrero, la construcción de los sueños es con disciplina, esfuerzo y algunas veces con sacrificio, sin esto no hay metas cumplidas y los objetivos quedan como diplomas en...

¡SOY CAPAZ! / NACHA NEWBALL

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    Me enseñaron de pequeña a que las cosas se dejan en su lugar, a no tocar, a no explorar y, a esconder las habilidades personales que poseemos. ¡Deja eso quieto! Sentencia que, retumba en mis oídos cuando mi mamá me quería parar. Yo, quedaba inmóvil y confieso que, aun con la sentencia emitida, al menor descuido indagaba lo que me causaba curiosidad. Nunca he podido entender la razón de coartar a la exploración de cosas que están a nuestra mano y que nos llevan a crear, inventar y conocer. Aprendí muy joven lo que duele una quemadura, pues, en algún momento de desobediencia encendí un papel periódico y la brisa lo empujó a mi cuerpo. Los calcetines que portaba, se pegaron en mis pies y quedo en ellos una huella que nunca me hace olvidar de ese momento. La herida, sanó con el tiempo y dejó en mi la gran posibilidad de saber que la candela quema, el aprendizaje hizo que valiera la pena, pasé por dolor físico, por el temor a que mi mamá me castigara y a saber que soy...