PIEZAS DE ROMPECABEZAS/ NACHA NEWBALL
Las piezas de rompecabezas
están destinadas a encajar perfectamente en su lugar, casi nunca una puede
estar en el lugar de otra, un espacio para su forma que la hace ubicarse de
manera perfecta, solo es encontrar ese punto para que todo tenga sentido.
Encajar se vuelve un reto o una
aventura por el laberinto de la vida que hace que para ubicarse en un lugar se
tenga que cambiar estilos propios, cualidades individuales y se esconda de
alguna forma las debilidades que cada uno posee, peor aun sugiere la
autoflagelación cuando se entiende que el espacio no es para la pieza que
quiere incrustarse a la fuerza en un lugar que no es el propio, un lugar
equivocado en apariencia, da para recibir lapos sociales que algunos no son
capaces de superar.
Ser una pieza en el
rompecabezas del entorno y pretender ser moneda de oro para ser aceptado es
olvidar que cada persona es única, diferente, con sus debilidades, fortalezas y
su suma de imperfecciones. Coherente con el amor propio que, debe ser un
activo, determinar que no todas las veces la pieza encaja perfecto en el sitio
en el que se pretende meter es aceptar que las diferencias nutren y proporcionan
aprendizajes valiosos al ser, al interior de la persona, que se alimenta con
los nutrientes que trae consigo ser diferente a los demás.
Tratar de encajar y aprender
en el intento, forma el carácter de las personas, no así encajar e imitar
conductas para ser aceptados es perder la posibilidad de trascender a un punto
de crecimiento personal.
Las piezas de rompecabezas, en
su diferencia encajan en su todo, las personas en su todo aprenden a manejar con
su entorno sus diferencias, esto aporta, suma y construye el ser en todas sus
dimensiones.
¿Quién dijo que encajar es relevante?
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