CASTILLO DE NAIPES / NACHA NEWBALL
CASTILLO DE NAIPES
La ilusión permanece en el
corazón de los que aguardan con esperanza que sucedan las cosas que imaginan,
es el ideal, la realidad sugerida por un cúmulo de sueños y el construir
anhelos, es el caminar por un sendero lleno de listas de chequeos que se van creando
para esperar en el mañana, aferrados a que el porvenir es mejor que el presente.
Mantener el deseo en algo que
se sueña, es por sí dar vía libre a la esperanza de renacer en cada naipe que
se va poniendo a un castillo, en el que, sin mover un dedo se construye, de la
nada salen esas cosas que se creen lograr, ser ricos, poderosos, famosos, tener
el mejor amor, la mejor compañía, poco a poco, con el pasar del tiempo, la
realidad atropella de una forma abrupta.
Los castillos de la vida, deben
edificarse con acciones (piedras) que, son cimientos para la real construcción
de lo que se quiere sentir como hecho cierto. La vida trae cortinas de humos,
un ejemplo de ello es el cuento de hadas en el que se pretende vivir, pensando
que todo es color rosa y que lo perfecto es posible sin sacrificios, sin metas
que cumplir y sin el equilibrio entre la expectativa y la realidad.
Se nutre la ilusión con
cuentas alegres en las que, divagamos, creamos con la visión artificial del
logro y pintamos pájaros en el aire, mientras se colocan
desprolijos los naipes y la brisa que no atiende razones se los va llevando.
Piedras, son las que obviamos y de ellas están consolidados los castillos.
El aprendizaje viene de cada
experiencia concebida como lo que hay de cierto y lo que deja en el interior en
fuerza y templanza, en la visión objetiva de las situaciones y en los pasos
firmes hacia el horizonte. Es lo que hay en cada ser, no lo que lo que se
lleva, es lo que el viento deja. Es cada posibilidad de salir a flote en el
naufragio, es el tomar oxigeno en la anoxia y el disfrutar un café mientras se
reflexiona con madurez y objetividad las adversidades más subjetivas.
Construir un castillo con el
mejor material, queda a orden del constructor.
Comentarios