HASTA LAS ULTIMAS CONSECUENCIAS / NACHA NEWBALL

 

¿Cuándo llegamos a las últimas consecuencias?

No surge de repente una consecuencia, esta es una acción que sobreviene en la medida de una acción y una reacción, un matrimonio indivisible a veces que provocan hechos que impactan en el ser humano y que generan una actuación coherente con su pensamiento o con sus creencias, por esto, llegar a las ultimas consecuencias quiere decir que se llega al límite de lo que puede generar algo o alguien en el ser humano.

El momento de oro, es determinar que acción genera una acción hacia lo último, hacia el límite, hacia la instancia que queda en el borde del abismo, en la que indefectiblemente es el fondo de la situación en la que ya, estirado el caucho se va a ver de nosotros, mal o bien, es nuestra reacción y es lo que hay cuando por alguna razón nos sacan de nuestra zona de confort y nosotros como caballos desbocados, le imprimimos nuestra respuesta, sin tener el dominio que debe primar en las situaciones extremas.

¿Qué nos saca de la zona de confort y nos pone al límite?

Nos pone no, mas bien nosotros no estamos enseñados o construidos para reaccionar después de pensar. Nuestra cultura nos indica que primero actuamos y luego pensamos, conectar primero los pensamientos y luego la lengua es difícil, respondemos,  es entonces cuando analizamos,  es demasiado tarde para nosotros que ofendemos y para quien recibe de alguna manera la afrenta que emitimos sin el menor sonrojo.

¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de nuestras reacciones?

Muchas, es que somos cortoplacistas para resolver las cosas que nos afectan o para reaccionar ante un pequeño agravio o para alegar y defender causas indefendibles, somos efervescentes para reaccionar e irracionales para mantener causas que muchas veces están erradas y nos hacen en el viaje hacia la defensa o la ofensa caminar hasta las “últimas consecuencias” y éstas últimas son difíciles de manejar, pues, nos hacen ver hasta ridículos.

Las “últimas consecuencias”, opción que queda cuando no agotamos el dialogo, la conversación sana o la concertación con quienes nos afectan o quienes revestimos de agresores u opresores, tenemos la mala maña de analizar desde una sola arista las acciones de los demás y preferimos autoproclamarnos enemigos, que,  buscar razones, soluciones y opciones que no nos ubiquen en el extremo, siendo las últimas, las más temidas, después de ellas ¿Qué podrá quedar? el autoanálisis , la auto reflexión y la autoevaluación de nuestro actuar, para retroalimentar nuestro interior. 

¿Lo hacemos? 




Comentarios

Anónimo dijo…
Aveces solo el orgullo hace que lleguemos hasta las últimas consecuencias, otras el instinto de supervivencia, ojalá ese orgullo no nos traiga tristezas, aveces evitar es ganar siempre en medio de la competencia por la razón.
Matica

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