LO PROHIBIDO/ NACHA NEWBALL
¡No toques!
¡No comas!
¡No grites!
Surge en nuestra educación una cascada de “no hagas”, se convierten en no explores, no arriesgues,
no aprendas y con ello un sin número de miedos que se generan de aquello prohibido.
Para este texto, considerando
que en lo social lo prohibido tiene sus límites a través de reglas, normas y
leyes lo dejamos a un lado, nos ubicamos en el contexto del ser, centrando el análisis a la capacidad de evitar dar pasos,
tomar decisiones, cumplir sueños por cercos reales o impuestos, propios o del
entorno que llevan a no desarrollar o no transformar de la manera que se tiene una visión de lo que se puede hacer o lograr.
La prohibición, nace de una consecuencia de aquello que
queremos evitar, “no lo hagas, si lo haces, puede pasar tal cosa”, de manera general casi es una sentencia que se
nos da, consecuencia de actos y la consabida culpa, asi aprendemos y enseñamos, criamos y seguimos un patrón con
el que hemos crecido, en un mundo que exalta lo prohibido más que lo permitido, mientras el alma libre se debate entre los “no” y los "si", entre hacer o no hacer y deja ver que quiere salir, las alas se secan o se rompen por su poco uso.
La RAE, señala que el significado de prohibido es:
“Vedar o impedir el uso o la ejecución de algo”
Para este caso, ese algo es el camino a recorrer, es la ruta a vivir o el sendero hacia dónde se quiere ir, algunos de los quienes leen esto, se consideran aventureros de la vida, de alguna forma escaparon a las prohibiciones generadas en su crianza e hicieron lo que se les vino en gana, otros, pusieron sobre la mesa una pequeña razón para salir del cascaron y lanzarse a la vida sin ataduras y ahí estuvo alguien que con sus argumentos detuvo el impulso, con frases como
“Me vas a matar si te vas” o
“Queda tan lejos que no puedo estar sin
ti” y cosas similares que cerraron una puerta por donde podía salir un destino
diferente al que se ha caminado.
Prohibiciones que llevan a normalizar que se deje a un lado lo anhelado, pensado o proyectado, por miedo o respeto, se está a tiempo de lograr lo que por muchos años se ha querido. El mundo de hoy, sin barreras, pone a mano el logro de los sueños y es necesario tomar un impulso para deshacer tantos miedos y estrenar las alas, hay que volar.
Has pensado en los cercos impuestos por voluntad propia o por algún tipo de injerencia de otras personas que cercenan tus ganas de volar ¿Cuáles han sido? y más aún ¿Cuáles has vencido?
¡Quien no arriesga no logra!
Comentarios