UN SINDROME LLAMADO NAVIDAD
Los regalos y detalles no se han hecho esperar, en los centros comerciales se aglutinan grupo de personas para hacer compras o simplemente compartir un café y refrigerios, la toma de fotos de cada momento se convierte en una aventura, en la que la alegría y la nostalgia son protagonistas. Camina la navidad entre la gente, el rojo, verde, blanco y dorado, colores que resaltan entre la gran multitud, de la nada en las redes mensajes inesperados de quienes se encuentran lejos y recuerdan lo compartido y vivido en tu compañía, los deseos de una navidad feliz contrastan con la tristeza por los seres queridos que han partido, es difícil no volver atrás y recordar con suspiros a bordo, los momentos que otrora se han vivido en la niñez, la inocencia adorna la expectativa de la llegada de los regalos, la buena comida y el cariño desatado en las personas que por estos días contagia, es la navidad.
Si el corazón tiene dolores o sin sabores, por éstas fechas puede hacerse el loco y disfrutar de cada momento y cada alegría que trae consigo la noche buena, sin importar que nos trae de regalo material la época es la actitud sonriente con la que se va en camino, la sonrisa está tan presente en cada uno, la generosidad se desata y se puede ver en las cosas compartidas.
Más allá de lo material, está la sensación inexplicable de los gestos, los cariños y la ternura que nace en cada corazón como si fuera la propagación de una pequeña epidemia con síntomas comunes, son tan evidentes, el brillo de los ojos hace que la fiebre navideña contagia poco a poco hasta a los más reacios. En navidad todo se vale, comer y comer todo lo que haya y sea posible, recibir abrazos, besos y mensajes y saber que es el mes mas iluminado del año, las luces titilan, las familias se unen y la vida toma un aroma especial a pino que se propaga en cada rincón y nos da una nueva esperanza.
Los suspiros por cada imagen o cada adorno son sinceramente
alentadores, producen la esperanza en el nacimiento, no solo en el sentido
literal de la palabra navidad, si no también en el reconocimiento de una nueva persona
en nosotros, que sumida en el diario vivir, hace un pare en este tiempo y se
convierte en un ser distinto que se presta para servir, dar y compartir.
El regalo es lo de menos, lo de más es dar abrazos, besos, compartir la alegría y disfrutar cada momento, es lo de más. A un lado, en un rinconcito de nuestro corazón la tristeza y la nostalgia, esperan pacientes.
La mejor opción es dejarse llevar por el síndrome en que se convierte la alegría de la navidad.
¡Disfruta y contagia!
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