DESVESTIDO / NACHA NEWBALL
Las hojas caen de manera inminente, ellas van según la
emoción de la brisa de otoño las lleve, no oponen resistencia, al árbol parece
no causarle dolor aparente perder su ornamentación, las hojas simplemente caen
acompañadas de algunas flores y frutas que han quedado, se ve seco y
desprolijo, casi que va dando la impresión de una desnudez infecunda, las
raíces solo absorben los nutrientes dando continuidad a su función. Nadie observa
un árbol seco, nadie se percata que no lleva vestidos, hojas y flores, los adornos
van quedando en el suelo que se alfombra con los restos de aquel “desecho”.
Desvestido ha quedado.
¡Desnudo!
En esa desnudez, él no busca con afan con qué cubrirse,
simplemente la paciencia lo arropa para esperar que su interior cumpla con su
función de dar en conjunto la fuerza necesaria para renacer, con hojas tan
verdes como flores coloridas. Su esencia es renovarse de vez en cuando, en cada
tiempo y lucir el mejor vestido para llegar a su primavera, es un proceso que
lleva su tiempo en el cual pasan tantas cosas como la indiferencia de las aves,
ya no sirve para ellas no les da cobija, con la de las personas es que ya no
les da sombra. Solo está, esta solo. No deja de ser un árbol, simplemente esta recorriendo un camino.
En los momentos mas extremos de nuestra vida, nos sentimos de
esta forma, desvestidos. La tristeza nos lleva al límite y la desolacion al ver
nuestro cuerpo fenecido nos conmueve hasta las lágrimas. Es ahí donde somos
quienes nos hemos construido, somos o debiles o fuertes y escogemos el camino.
¡Desvestidos pero no vencidos!
Que tus raices sean las receptoras de cada cosa que te llena
de fuerza, valentía y templanza tu día a día, y que el árbol que vas regando
con el agua de la esperanza y la fe no se de por vencido, ahí estas desvestido,
nunca desprolijo, solo estás en esa cama y nadie ni nada te ha vencido. Recuerda
que te esperas, nadie mas, es para ti lo que has de lograr, soldado de la
guerra contra pensamientos que te quieren dominar.
No te rindas, en los peores momentos se tejen los mejores retos.
¡Desvestidos no vencidos!
La vida nos espera mientras tengamos un respiro.
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