ELLA LLEGA PUNTUAL/ NACHA NEWBALL
Hay cosas que
llegan con una puntualidad pasmosa, un recibo de servicios públicos, una mala
hora y una oportunidad, entre tantas cosas, escogí estas tres con el fin de ver
que tan preparados estamos para la puntualidad.
Hay momentos
donde la oportunidad nos devora, tanto que quedamos pasmado, ejemplo de ello
es cuando tenemos en nuestro haber un desbalance financiero y por su puesto la
llegada de un recibo de pago es casi mortal, nos produce angustia y desasosiego
pensar ¿de dónde saco para pagar esto? Los pensamientos no se hacen esperar
haciendo con ellos una construcción de la lógica para evadir o asumir cada
deuda que llega.
La llegada de
la muerte es algo que así pensemos no llega puntual, llega en su justo momento,
nunca llega tarde, al contrario de lo que preconceptualmente se tiene llega,
sabemos que ella viene algún día, que ella es consecuencia de la vida, sin
embargo la tratamos con la indiferencia mas astuta que podamos teniendo la
conciencia que así la obviemos ella llega, con la muerte se van al traste muchos
de nuestros sueños y anhelos, se va cada cosa que construimos y queda un mundo
lleno y vacíos individuales que son producto de lo que significa cada partida.
Ella llega,
unas veces vestida de gala, otras intempestivamente, llega y arrasa no por su
belleza sino porque es infalible y cruel, arrebata todo lo que hay alrededor de
alguien y en síntesis estar ahí siendo testigo de tantas cosas alrededor nos
hacen pensar si todo el esfuerzo que hacemos en el mundo físico vale la pena.
Al final, cada uno vive la muerte de una manera variada, algunos lloran sobre
un féretro, otros ignoran al ya fallecido y aprovechan sus huellas para
arroparse con ellas, otros simplemente van a tomar un último café a nombre del
muerto y quien se ha ido ¿qué?
Ella llega
puntual, luce directa, contundente y nada amorosa en un recinto en el que por
mucho se quiera expresar el dolor sentido y las flores estén en la estancia
dando un toque colorido, la muerte para nada es algo festivo, no es un jolgorio
es un velorio, en donde al sentir de cada doliente se manifiesta el duelo
vivido, sin importar la edad de quien ha partido las lágrimas danzan en la
lluvia de la despedida, las caras son largas y el vestido negro es algo
instituido, nadie parece saber que el duelo puede ser rojo, amarillo o gris, no
importa el color, no importa el vestido, importa que la muerte puntual ha
venido.
¿Nos
preparamos para partir? Quizá si tuviéramos un rotulo de fecha de vencimiento
viviéramos mas sabiendo el tiempo que duramos muertos.
Comentarios
Mucho se puede decir,ma nada puede explicar semejante momento!!! Espero ser pronta!!!!