FLORECE ENERO / NACHA NEWBALL
Florece el calendario,
se van abriendo lentamente los pétalos de un nuevo enero, las expectativas de
los meses venideros van tocando la trompeta de los sueños, con esa melodía se abrazan
los pensamientos, sus notas aceleran los latidos de un corazón que ha vivido.
Empiezan los nuevos
sueños, los anhelos van volando en la mente y en una pequeña lista se van
colocando a mano alzada lo que se quiere en estos días que han llegado con olor
a nuevo. Hay miedos, claro que los hay, sobre todo los que vienen cargados de
recuerdos por quienes se han ido, después de la pandemia es difícil dejar de
pensar que somos vulnerables y vivimos en un hilo al ritmo bursátil del
destino, todo se ha convertido en inciertos que no dan alivio.
La alegría de la pólvora
hace contra punto a las lágrimas nostálgicas que nos deshacen el nudo en la
garganta por quienes han partido.
Es inútil dejar de mirar
atrás y decirnos ¡Cuánto hemos aprendido! Dejando a un lado lo vivido para no
llevar a cuesta el peso de las valijas de la angustia y el temor, de las que se
suele saber ¡Pesan tanto!
Y las flores de enero
se abren y a nuestro paso ornamentan los recuerdos, son como enredaderas veraneras (Bungabilia) que nacen aun en las sequias mas profundas, es su esencia, ellas viven y
ornamentan a su paso los tiempos, no importa si ellos huelen a buenos o malos.
La llave de la memoria
está presente, ella teme entrar en el candado de la memoria, no quiere desatar el
sometimiento de las arrugas que guarda el corazón y son difíciles de planchar,
es mejor dejar atrás y caminar en el presente que se degusta, es lo único
cierto que tenemos y a veces nos gusta darle la espalda.
Es inevitable que las
lágrimas no aparezcan en el laberinto de los recuerdos, inevitables los
interrogantes que preguntan varios ¿Por qué?
Y las flores de enero
van al son de la brisa, van en su marcha silenciosa dando fe que en la austeridad,
en lo nuevo, en lo expectante, en la página en blanco hay esperanza. Los
colores resuenan y huelen a ilusión, ella viene con su vestido nuevo.
Es enero, los días permiten sueños y de los sueños nacen las realidades más sentidas, cada sueño tiene su gracia, que empieza a saborearse cuando se moldea en nuestra mente los primeros pasos de un motivo navegante y se va formando caminos para lograr nuestro objetivo.
Enero es como abrir un regalo
que ha sido escondido.
Florece enero.
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