EL GOZO DE LOS AÑOS / NACHA NEWBALL

 

En una cafetería de un centro comercial dos amigos conversan amenamente, yo disfruto un café a media tarde, trato de escribir una historia y escucho atenta los sonidos de la información que el bullicio trae a mí. Los hombres  visten con camisas en tonos algo fuertes, estampadas, pantalones algo justos y zapatos a los que ellos han llamado "última moda", se nota a leguas que han matizado sus canas, que cortan con paciencia sus barbas, hasta mi ubicación huele a perfume de revista, sentados miran el panorama que una pasarela casual que se ha convertido el corredor que justo nos queda en frente.

 

Soy una más en la cafetería, ellos no sospechan que los miro con atención. A nuestro lado sigue el desfile de gente que camina en varias direcciones, caminan por aquí sobre todo mujeres de todos los tipos y edades.

 

Los hombres se comportan como niños, cuchichean entre sí y se ríen a carcajadas, levantan las cejas, se toman la cabeza con las dos manos y luego tapan su boca como para no decir nada, con la lengua parecen saborear un rico plato, se chocan las manos en señal de aprobación y algunas veces aplauden lo que alguno expresa, un sorbo de café les calienta el paladar, los confronta a estar despiertos y alertas ante tantas flores en esa pequeña y fugaz primavera que ven ante sus ojos, se frotan las manos, hacen gestos con ellas que parece tienen formas de guitarra, en algún momento se muerden los labios como si se saborearan al ver un postre exquisito y al terminar su momento se acomodan el cabello como si al degustar cada ilusión visual se espelucaran.  Tocan su pecho y acomodan su camisa reiniciando la película que se pasa una y otra vez al paso de las féminas por el lugar. 

 

Me llama la atención que ellos parecen animales en celo mostrando sus mejores galas y sus sonrisas, que florecen con chistes flojos sobre las mujeres mayores a las que les suelen decir "abuelitas". El trato a las mujeres jóvenes es diferente, ante ellas levantan una ceja, se toman el bigote y se estremecen de lado a lado con un particular movimiento.  Ellos están en lo suyo, en esa especie de cortejo colectivo y su actitud parece reforzar que son "machos alfa".

 

Ellos parecen seleccionar a las mujeres jóvenes por quienes lanzan expresiones de júbilo y al paso de las que tienen mas de 35 años se vuelven indiferentes y de alguna forma entre dientes les escucho decir mira "se cree una pela", "está acabada" , "para que sale de su casa que vaya a hacer oficio" , "quítate que estoy viendo a tu hija", expresiones que hacen que se piense que mientras ellos invisibilizan a sus contemporáneas, ellas se afianzan en gozar su envejecimiento,  a vivir intensamente cada momento de su porción de edad, cada rol y cada situación, indicando que las mujeres se ponen el vestido de los años y recorren con actitud y entereza toda la posibilidad , la fuerza creada con la experiencia.

 

Las mujeres en vez de gozarse estancadas en una edad ineludible hacen su agosto en su diario vivir, ellas simplemente florecen reconociendo a cada paso su grata existencia y visibilizan su edad con pundonor. No se convierten en "viejas" o "ancianas", se transforman en una rosa apetecida, madura y digna no son "inservibles". Son demasiado servibles y quizá esto abruma a los hombres. Ellas son a cierta edad conscientes de su valor y con el tiempo el poder interior, las  hace ignorar a aquellos que les dan la espalda, surgen más livianas y ofrecen a su ser lo mejor de su años, siendo este  el mejor elogio, que para para ellas mismas.






Comentarios

Anónimo dijo…
Mi querida ciudad, casi toda la costa está plagada de un machismo, casi inherente a nuestra cultura, las mujeres envejecen y los hombres... Aún más jajajaja. Disfrazan sus años con tinturas, con alguna cana al aire, con miradas "pícaras" a otras "gallinas".. Bueno pero esto pasa en ambos sentidos, recuerdo muchas veces estando más joven lanzar expresiones de tipo por favor no se ve mayor para vestirse así, o míralo se pinta el cabello y se le nota mucho, ahora anda con una niña se ve fatal.. he hecho eso mismo que han hecho este par de sres, eso sí hace ya unos años largos.. hoy digo cada uno lo hace de la mejor manera posible, cómo cree en ese momento que es lo mejor, ya he pasado de juzgar y trato más de sentirme bien conmigo misma.. voy avanzando en los años con más amor propio que nunca. Mirando con más cuidado, tratando de comprender y empatizar más a veces este ejercicio me cuesta uffff
Profe YasmyCM dijo…
Mi querida Nacha, desafortunadamente así sucede, de repente nos cuesta aceptar nuestra realidad y la tratamos de opacar ignorando que esos rasgos o señas que nos deja el tiempo son la muestra fehaciente de nuestras vivencias y experiencias por los caminos de la vida.
John Martín dijo…
Mi querida y apreciada Amiga, cada vez que leo tus líneas me doy cuenta de tu talento y que sigues mejorando continuamente. Me enorgulleces al ver la pasión y convencimiento con que expresas tu arte, aún hoy cuando la mayoría de las cosas son pasajeras, tu aporte es de lo cotidiano que nunca dejará de ser vigente, una Abrazo Fraterno y Bendiciones Mil 🙏👍
Anónimo dijo…
Tal cual, mi querida amiga, una sutil y real descripción de muchos de aquellos seres que solo se visualizan a ellos mismos cómo cuando eran chicos, sin ver su realidad y trasladársela a otros por no aceptarla, que lástima, había un amigo que solía decir que para el burro viejo pasto biche, aunque les hiciera daño.
Sin embargo todos tenemos un camino que recorrer y solo esas experiencias nos han hecho crecer, así que viva Dios, por permitirnos crecer y disfrutar de esta hermosa bendición que nos ha dado y la experiencia ya vivida.
Ojalá en el camino permita a ellos encontrar su felicidad verdadera en la misma manera.
Giovanna dijo…
Excelente, ne ha encantado esa forma de escribir. Hay que darle gracias a Dios, de haber llegado a los años viejos.
Muchos no Lo han logrado.

Lo que vivimos está, y es lo más importante.

Trágico sería no tener una historia que contar.


Abrazos.

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