REDOBLA LOS TAMBORES / NACHA NEWBALL
En mi mente retumban tambores y su ruido me detiene, me amarra, me ofusco al saber que me confundo con el ruido, no puedo si quiera pensar. Mis miedos producen una especie de ruido de percusión, como un estrépito difuso que me arropa, produce un dolor intenso en mi cabeza y cuello, mi intestino danza, el quiere convulsionar. Es el miedo, me alcanza, ese casi temor a muchas cosas que me detiene mi andar, me quedo atrás de los que caminan a mi mismo paso, desde donde estoy veo el paso de la vida, de los años, veo a los amigos cumpliendo sueños y yo no doy el primer paso. Me siento inmóvil.
Dar el primer paso para romper con esa especie de inmovilidad debo actuar y como un niño trato de ponerme en posición de arranque, atreverme a gatear ha sido un pequeño logro, mis piernas parecen temblar. Una vez aprendido el arte de gatear y un miedo he vencido me he decido caminar, sin embargo corro... corro sin control y caigo. ¿Has visto los niños aprendiendo a caminar? Así voy... corriendo y cayendo. Los chichones no se hacen esperar.
En mi mente retumba el estruendoso actuar de los tambores, me deja en un stop insuperable y mi corazón se va a salir del pecho, está corriendo, siento en mis manos el sudor difuso y mi piel se eriza. En ese momento no se si al levantarme lo pueda lograr. Temo.
Por un minuto quedo muda, ciega, sorda. Todo lo que tengo es mi voluntad y decido despertar. Corro y aprendo a parar, al detenerme sin caer he comprendido que al fin aprendí a caminar y cada vez que camino tengo el riesgo de caer en cualquier oportunidad.
Los tambores se han ido silenciando, he entendido que ellos saben que mi miedo he vencido. Así a ritmo de tambores es la vida, ella va en su camino en una línea recta y el destino trae sus curvas, piedras, huecos, charcos que nos hacen caer y levantarnos , con los tambores sonando, ellos nos hostigan hasta tanto no demos el paso de vencer el miedo a través de nuestra determinación de hacer lo que soñamos tanto.
¿Qué fuera de los niños sino se cayeran al intentar caminar erguidos? Seriamos humanos similares a monos y los tambores sonando.
Sabes, enfocados en el ruido de tambores nos estancamos, nos ponemos en un punto con un freno de mano y ahí nos quedamos. Mil excusas afloran , mil realidades nos caen , sin embargo el miedo nos obliga a parar.
En nuestro interior vive plácida la voluntad, ella se pasea oronda por la mente que una vez la convoca ella llega como "toca a hacer lo que le mandes" ella es diligente.
A la voluntad hay que llamar cuando el miedo se quiere vencer.
La voluntad es propia, es quién determina tus primeros pasos y quién te guía a éxitos y fracasos, es la que toma el control de la percusión de esos tambores que o tocan una melodía de perdida o lo hacen para anunciar la ganancia.
Los tambores del miedo cesan cuando la voluntad se activa, es quien da la vitamina que reactiva e impulsa cada sueño que tienes y que con el tiempo se convierte en proyecto.
Hoy vamos a buscar en nuestra mente el botón que enciende la voluntad y justamente vamos a ver pronto nuestros sueños andar.
Comentarios
Hoy como todas las mañanas, escucho música clasica, esas notas me llenan, le dan tranquilidad al espíritu.