AHOGADOS EN UN VASO DE AGUA / NACHA NEWBALL
Dice la frase popular “nos
ahogamos en un vaso de agua” al
pretender decir que nos preocupamos o nos angustiamos con cosas que tienen una
solución básica o sencilla, nos llevamos a pecho todo lo que es posible y maximizamos
lo que es prácticamente imposible. Sentimos opresión en el pecho, llanto lábil
y muchas veces insomnio por cosas que cuando pasan o no pasan dejan de ser
importantes, pues, la montaña rusa de nuestra vida va pasando cada hoja de los
días que van y vienen haciéndonos saber que cada día trae su afán y que cada situación
se va decantando de una manera regular sin que la angustia solucione o mejore, más bien empeora el hecho.
Nos ahogamos con cosas como la
crisis financiera, la toma de una decisión, la visita de alguien, el viaje, la
boda, la muerte, sin embargo nuestras angustias hace parte de la vida pero no
son el todo, son una pequeña parte y muchas veces la expectativa nos mata tanto
que cuando se da cada cosa por la que nos angustiamos decimos en silencio: ¡Tanto
pensar! , ¡Tanto llorar! , es decir, a la final descubrimos que el “agua moja”,
no era para tanto.
Las angustias de la vida se suman
a muchos condicionantes que afectan o impactan en nuestra salud mental, la
angustia, el temor, la duda, nos van afectando no solo por la lluvia de
pensamientos que caen en torrenciales aguaceros, perdemos noches enteras
pensando en esto y aquello y se nos acelera el corazón al pensar en los
extremos, somos fatalistas de primera línea y dejamos de lado la tranquilidad
porque nos resulta mejor estar intranquilos por A, por B o por C.
Quizá estar parqueados en este
punto de angustia no nos deja ver que en medio de esta hay soluciones. Hoy
debemos apercibirnos que ahogarse en un vaso de agua es diferente a estar en el
fondo del mar sin saber nadar. Un salvavidas nos tranquiliza, respirar profundo
y botar, varias veces, secar nuestras lágrimas y tomar un momento para escribir
sosegadamente la situación para sacarla de nuestra mente y poner a descansar el
corazón, hablar con nosotros mismos frente a frente ante un espejo y sosegarnos
nos da la tranquilidad que quizá esperamos tener, la que muchas veces
entregamos a terceras personas a quienes comentamos nuestra situación y de
quienes esperamos un abrazo, un beso o un consejo y de quienes no recibimos
nada aumentando la frustración. Aquí el punto importante a resaltar, “ahogarnos
en un vaso de agua” no es procedente cuanto nos enfrentamos a una situación y
nos valemos de esto para confrontarnos individualmente, haciendo el ejercicio
de saber que no es a lugar este hecho y que vale la pena abrazarnos y hacernos
sentir que solos somos capaces de superar obstáculos que la vida pone y que la
calidez de nuestro amor nos hace fuertes y grandes. Intenta no “ahogarte en un
vaso de agua” y trata de dar tus pasos hacia adelante con solo respirar,
conversar y abrazar a tu ser. Sentirte y contar contigo mismo te hace grande.
Inténtalo
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Aura