EL AMOR DE LA BARBIE Y KENT / NACHA NEWBALL

 

Erase una vez Kent y Barbie, dos personas físicamente perfectas, con una vida financiera perfecta, vestidos y lujos perfectos, sonrisas perfectas , la vida rosa en su amplia expresión de la imaginación llevada al paradigma real que vivimos.  Divino, todo perfecto, un amor sin igual en el que no hay problemas, en el que surge cada sonrisa con cada detalle de Kent que es "único" , es el hombre que da rosas en cada aniversario, que abre la puerta de un auto de ultimo modelo, que está atento a exaltar a Barbie en todo momento, ese que todas anhelamos y solo vemos en sueños. Ahí está Barbie, vestida para cada ocasión, con un cabello perfecto. Siempre sonríe, pareciera que no tiene problemas y que cada que sucede algo es más maravilloso que lo anterior que le ha sucedido. La apología a lo ideal.

Esta historia, es la que todas las mujeres tenemos como ideal, es aquella que nos ronda y con la que presumimos algunas de nuestras amigas viven. Nadie piensa en la gotera que cae en la casa de las demás, solo se ve lo que se imagina y nos enfocamos en tanta banalidad que a veces caemos en la creación de historias de vidas que imaginamos y que tienen poco de cierto. Pasamos la vida pensando que nuestro ideal está enfocado en la idealización del amor y creo que es un error craso pensar que existe lo ideal cuando somos tan imperfectos y quizá los lectores pensaran que estoy desenfocada pero pienso realmente que no hay nada más imperfecto que el amor si desde que amamos pretendemos volcar nuestro sentimiento a otros sin tener en cuenta que a la primera persona que debemos amar es a nosotros mismo. Idealizamos a un Kent y guardamos en una gaveta a la Barbie sin pensar que esa es cada una de nosotras sin pensar en lo que queremos o pensamos nos lanzamos a cumplir sueños sociales no sueños personales y nos esforzamos en cumplir con los pasos que nuestro entorno nos propone y dejamos de dar los pasos que queremos dar para sentirnos realizados. 

No todos tenemos a mano un hombre como Kent ni todos los hombres tienen a mano una mujer como Barbie, empezando porque no todas somos esbeltas , sonrientes y rubias. 

de generación en generación escuchamos e imitamos cuentos de  hadas  que nos alientan a pensar en que cada relación  de un hombre y una mujer  deben ser perfectas, vemos cuentos que desplazan nuestra imaginación  a creer que hay un príncipe  azul en cada esquina en las redes sociales vemos detalles, regalos, anillos  y cosas que a la larga hacen parte del show de la vida. Show que las redes sociales han afianzado poniendo el amor en un segundo plano y el evento como tal de un beso, un enamoramiento o una decisión sean un espectáculo que a la final es como una pequeña competencia entre humanos que quieren mostrar su amor pensando que entre más rimbombante sea el show es mejor, diríamos los costeños "partiendo el ojo" de nuestros espectadores.   

Después  de todo aquello la vida sigue y todo busca su normalidad, es como un guion de película. En ese termino quien es capaz de superar un estándar que se vuelve alto en inalcanzable y adiós al chico del barrio, al normal de la esquina que  no califica para absolutamente nada en nuestra historia, ni en un papel como principal ni como secundario.

¿Qué nos pasa  que perdemos el norte en nuestras relaciones y llevamos el amor al límite  de la ficción?

Nos dejamos llevar por cosas que no son relevantes, un anillo, unas  flores, que no están  de más, simplemente ¡no son lo trascendente en el amor! 

Las princesas de hoy deben buscar hombres reales, honestos, trabajadores y con los cuales vivir plácidamente  una vida en paz y tranquilidad sabiendo que el amor, la fidelidad y ante todo la lealtad avivaran e irán  dando rumbo a cada historia adobada con  valores como la honestidad y el respeto. Las princesas no deben enfocarse en un paradigma preconcebido de un príncipe ideal que dista de lo que a diario se encuentra. 

Las historias de Hollywood, de Disney  y de las redes sociales están  demás.  

La historia más valiosa es aquella que construyes a diario poniendo delante el amor a Dios , el amor propio y la capacidad de ser uno solo en una relación  en donde siempre se pone de presente el interés  colectivo (de dos) que el egoísmo.

He visto amores ideales resultar ser mentiras y he visto verdades superar todo en la vida porque el amor ha escalado hasta llegar a escalones altos en los que se consolida una relación no en el supuesto sino en la verdad de la realidad. 

Solo queda pensar si nos domina el amor de Kent y Barbie, si soñamos e idealizamos un cuento  de hadas o  con los pies en la tierra tomamos de  Shrek y Fiona nuestra realidad y la ponemos a andar para cumplir los sueños. 

¿A qué le apuntas en el amor?

Espero tus hermosos comentarios, los recibo con mucho aprecio. Te recomiendo si te gusta lo que lees compártelo con tus contactos. 





Comentarios

El amor, esa búsqueda constante del ser humano. Como lo menciona una canción "lo que queremos es amor", habría que preguntarse como esta construida esa concepción, y más importante aún amarnos a nosotros mismos, y entender que no hay personas perfectas. Si aspiramos las estampas de Disney, viviremos defraudados.
Giovanna dijo…
El amor es tan impredecible.
Pero es amor...

Excelente tu escrito te felicito.


Buen dia, Nacha.
Victoria Rios dijo…
Gran razón tienes en estos amores ideales y soñadores que solo existen en cuentos de hadas.
El amor es complicado pues trata de dos personas imperfectas con vidas y características tan diferentes y reales que no son de cuentos rosa. Además, cada cual prioriza algunos aspectos que según su etapa de la vida le van a ser más relevantes, definirlo también es un ideal.

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