¿DE DÓNDE SACO FUERZAS? / NACHA NEWBALL
Con regularidad nos escuchamos decir “¿De dónde saco fuerzas? usualmente es durante las perdidas que asumimos
se nos van y no sabemos ni de donde las sacamos ni donde las producimos.
La fuerza, es la capacidad para mover algo que tiene peso o hace
resistencia, en el caso del dolor, el miedo, el temor, la angustia, la ansiedad
el peso o resistencia es mayúsculo y detiene en un sitio o en un punto del cual
no podemos o no queremos salir. Nos detiene, nos imposibilita y nos desgasta
tanto que no dormimos, no comemos, no pensamos y la vida se nos vuelve cuadros
blancos y negros donde los nubarrones son el orden del día.
De donde sacamos las fuerzas entonces si somos cuerpos estancados en un
punto influenciados por el congelamiento de la vida y sus circunstancias.
En física fuerza es aquella acción o influencia que puede modificar el
movimiento o la estructura de un cuerpo, en nosotros, la fuerza está inmersa en
nuestras tres esferas, en cuerpo, mente y espíritu y desde cada “lugar” podemos
lograr movernos así estemos totalmente congelados o en shock por una situación de
la vida.
En cada circunstancia, la fuerza aparece y cuando damos los pasos para
ir hacia adelante superando todo lo que vivimos tomamos conciencia que no solo
no tenemos idea de cuanta fuerza atesoramos, sino que somos invencibles al
lograr superar cada impase.
Nuestra mente da la pauta y a través de los pensamientos, las ordenes
son dadas de acuerdo a nuestra actitud hacia cada situación, estas ordenes son
adornadas con los pétalos del alma que sutilmente y de acuerdo a lo que hemos
guardado en nuestro interior motivan y alientan a seguir adelante. Aquí la
capacidad de adaptarnos y de motivarnos cumplen una función determinante. En
cada persona hay debilidades expresas en sus miedos y temores, que impiden dar
los primeros pasos para salir de la situación y fortalezas que se dejan claras en
la firmeza de sus miradas, los ojos son el espejo del alma, por eso la mirada
es definitiva para saber qué brújula toma la persona que dirige su fuerza. Los pasos firmes de una persona se notan y su
fuerza se hace evidente no porque sus zapatos suenen al caminar sino porque sus
pasos se sienten en su actuar.
En los momentos críticos la fuerza puede cerrar las compuertas de la
lluvia en su cara y abrir las puertas de las oportunidades en aquello que para
algunos es una crisis. Un final puede sugerir un comienzo y un comienzo
sobrevenir a un final ...
La fuerza no impide que en su esencia estén las emociones, estar alegres
o tristes hacen parte de ser fuertes. Cada alegría es el sello de garantía de
ser fuertes y cada tristeza es la posibilidad de aprendizaje más grande que se
tiene para conseguir un tanqueo gratis de fuerza.
El camino para encontrar
la fuerza es duro y puede ser un inicio de encuentro, renovación y
transformación que permite adaptarnos y motivarnos para seguir adelante,
sabiendo que somos débiles, pero en la debilidad tenemos una gran oportunidad
de encontrar nuestra fuerza sacando la casta para seguir adelante.
La fuerza nos
acompaña siempre y está ahí dormida. Hay que despertarla para lograr lo que
para otros es tomar riesgos.
Gracias a la
fuerza... a lo malo y lo feo por sacarnos de nuestra zona de confort.
Aquí vamos.
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